O de como en estas fiestas criollas, no dí un paso de cueca, no canté una estrofa de la nacional, no pisé ni miré una fonda, no probé la chicha y, por supuesto, ni supe de la pará.
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Me dió todo lo que es paja siquiera acordarme de la primera junta de gobierno, que somos chilenos, que O´higgins, que el Conde de la Conquista, que la Bachelé, que los Velascos, que la chilenidad, lo huaso, la China, la Chimba, el chovinismo, la bandera más linda, la estrofita culia de los milicos, la pizzaempaná, la clásica lluvia, el volantín cortao no es de nadien, el cometa de la barbie, las alergias y el gracioso que nos tapizó de plátanos orientales, los caballos y los burros, la media tula de Longueira, La Ronca, la Rubia de Kennedy, el reggetón, la Miriam, la Kenita, la Yenifer y el Jordan, el Brayatan y la Yessenia, el Benja y el Gonza, la pampa y pampita, Los Prisioneros, Los Tres, la yeinfonda, la Martita Larraechuchea, que De Police vino al festival, que el tata Augusto está muerto, que le queda poco a la bruja, que el transantiago, que Limache, Talca, Paris y Londres, Cachiyuyo, Pelotillehue, Pirihueico y Panguipulli, el Guatón Loyola y la casa de puta que se armó y lo hizo famoso al muy ningunillo, y todas esas gueas que se le ocurre a uno hacer, pensar, probar, intentar o traer a colación solo porque se supone que forman parte del noséquechuchameestanhablando espiritu patrio.
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Así que apliqué negación y me dediqué a juegar. El constructo lúdico consistía en que, por un error de nuestra Michelle, a todos los chilenos se le debía tres días de vacaciones con una vigencia de un año, pero que por esas cosas curiosas, que la vida no puede dejar de tener, decidimos usar en la misma fecha como una forma de bienvenir la entrante primavera. El exceso de coincidencia hizo, en mi juego, que la mitad de Stgo saliera el mismo día y a la misma hora, dejando para mi disfrute una urbe de tarde de febrero que ya se la quisieran todos esos pelotudos que... Perdón, compatriotas, que arrancaron en busca de paz. De esta manera, aproveché para descansar, hacer un par de asados (porque me gusta hacer asados, sin otro motivo particular de celebración) y ver algunas pelis que tenía en mi lista pirata de espera.
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La secuencia se dió exactamente así: Secretos Íntimos o Little Children (como más me gusta llamarla a mi), Shortbus, Los Simpsons (la pelicula), Las Trillizas de Belleville (un bis), Capote y Tiempo de Gitanos. Todas me gustaron.
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Originariamente el pós suponía la descripción o crítica más detallada de cada uno de los filmes vistos, más alguna conclusión con olor a profundidad, que me hiciera ver como un tipo pensante y sensible, pero en la acción de escribirlo esta intención se fue desvaneciendo y con la mente en ese Santiago Acuariano tan agradable y falto de ruido, decidí guardarme la opinión y simplemente contarles que las ví. Ya son muchos los que hacen esa pega ¿para qué ser uno más? Además me acordé de que no tengo mucho Know how en profundidad, y por lo tanto, lo más probable es que el resultado final hubiese sido hediondo a fritura y callampa. En fin, una pobreza de mi parte.
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Se pasó por mi tonta cabecita, además, el recuerdo de mi tránsito por la enseñanza media, y de como atormentábamos a nuestros compañeros que hacían de la profundidad un valor de vida. A los de honduras religiosas específicamente, porque ese profundo beat, de chaqueta militar comprada en calle bandera o placer y pantalones aflautados como los de ahora, bueno para la política e intransigente en la lucha contra la dictadura, no se le tocaba. En cambio al otro, al CVX, CPJ, al que vivió profundamente EJE (porque tení que vivirlo), se le ayudaba constantemente en su calvario y en el hacer del sufrimiento un estandarte. Les tirábamos cosas, les robábamos la colación, les pegábamos cachamales o los dejábamos pingados o les hacíamos la peladilla o los pasábamos por el rascagueas o la fiesta de cumpleaños... Crucifícate!!!!!- les gritábamos a la menor resistencia o intento de parlamentar. Siempre esperamos que pusieran la otra mejilla. Ese era nuestro aporte a su profundidad.
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Ahí se va a las pailas también mi sensibilidad, porque aún después de 17 años sigue pareciéndome todo muy divertido. Una chiquillada, para algunos, un perfecto equipo de tortura para otros. Curiosamente, me salvé jabonado, porque mirado en perspectiva tenía harta pifia hueviable como para hacer de mí un cuchuflí aplastado. Puede ser que me haya conectado con la gente adecuada (queda a criterio este adjetivo) o que mi forma autista de existir por esos años me haya ayudado. En algunas culturas lo extraño se venera.
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Shusha, que me bajó todo el cuestionamiento. A pito de na´más encima.
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Bueno, eso sería el 18 de peli.
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Eso
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B.
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PD: la conclusión profunda de las pelis no me la aguanté y decía algo así como que fundamentalmente somos solo individuos, pero no podemos, no queremos y no debemos solo serlo. De ahí un contrapunto entre lo individual y lo comunitario, los derechos y deberes. En fin, el tema de nuestros límites y la felicidad y bla bla bla.
viernes, 21 de septiembre de 2007
18 de peli.
Escrito y dirigido por Blefaroplastía tipín 12:16 a. m.
jueves, 6 de septiembre de 2007
Tonteras que importan.
Por ahí va mi sensibilidad. Diez cosas que me han inspirado:
La transexual anoréxica desechada e ignorada, pero con las medias gomas de “gotas de agua sobre piedras calientes” de Ozone. La escena de ella en la ventana. Marco azul oscuro contrastando con la luz interior como un cuadro de Hopper. Esa sensación de luz.
En “Tan Lejos Tan Cerca”, el angel humanizado cayendo en una exposición de pintura como el grito de Munch. El naranjo. Lo tengo reproducido.
Un cuadro de Sisley en el MALBA de BBAA. El marco dorado y con Rococo maravilloso. La imagen, un día nublado en alguna costa europea. 80% del cuadro el cielo y su reflejo en el mar o lago, en tonos de blanco, con pincelada corta. Impresionista, impresionante.
El azul cobalto del cielo en un día escandalosamente despejado de clases en el colegio. Hora libre e innegable sensación de que tengo el mundo a mis pies.
Emma Thomson en el Nombre Del Padre y su alegato final. Indignación y contención. Indignación y contención. Indignación y contención.
Perdidos en Tokio o Lost in Traslation. La película perfecta en el momento perfecto. No puedo volver a verla. Me da miedo odiarla o encontrarla tan normal.
La gendarme de Susurros en la Oscuridad. Solo eso.
Mi compañera Mapuche reivindicacionista, su lucha por ser originaria siendo urbana, con su PC portatil, y coordinandose entre el rendir y el asistir con su hija a la Teletón. No es ella, es su sonrisa.
Vargas Llosa y La Guerra Del Fin Del Mundo. No sé por qué me calentó.
Sabanas blancas en la mañana. Luz de medio día en realidad. Sentir el latir del colchón que delata el corazón de quien te acompaña. Acordarte que no estás solo. Acordarte cuanto quieres. Voltearte y abrazar.
Eso
B.
Escrito y dirigido por Blefaroplastía tipín 12:27 a. m.
jueves, 30 de agosto de 2007
Aclaración.
por la segunda, me parece súper conveniente y necesario aclarar algunos puntos, porque las cosas no son tan terribles como parece que se ven. Primero, cuando digo que me siento un poco como La Huppert, significa que me siento UN POCO como ella y no que sea o actúe igual a ella. En pocas palabras, no ando por la vida enterrándome un cuchillo en el pecho con cada decepción ni ando sobándome el clito con una gillet en la tina del baño. Eso supera con creces mi experiencia sádo autolesiva. Con creces. (y también la sado heterolesiva).Segundo, la experiencia fue durante mis años mozos, que lamentablemente ya son historia. Los actuales son mis años guapos y desde hace no más de dos. De eso ya habíamos hablado. Previo a estos, estuvieron los años lesos. Así que estamos ubicando la situación hace por lo menos diez años atrás, Vale decir, rodeado de otro contexto y en otras circunstancias de vida. Algo he madurado y aprendido en este paso de la juventud a la adultez. Sobre todo después del periodo leso.

Tercero, debo haberlo hecho unas dos o tres veces. Cuatro, OK. Pero no más que eso, y bastante esporádicamente. Por lo tanto, está años luz de haberse convertido en una conducta. Es como si por pegarte un jale o tomarte una anfeta para estudiar o pasar una buena noche con extasis te digan que eres adicto. No poh. Se requiere mucho más que lo ocasional para que la custión te genere dependencia o un problema de drogas.
Finalmente, estamos hablando de yayas hechas con un tip top de esos chicos, que cortan papel solo si les aplicas empeño. Con cuea atravesé el subcutáneo. Cero punto. Cicatrices que son un chiste. ¡Les juro que no soy Franquinstein!! Las que si tengo y se me notan, son producto de la guerra y de mil batallas, pero no de un cartonero. Algún día se las muestro.
Agradezco infinitamente la preocupación y las palabras de cariño de algunos y lamento profundamente haber dado una idea errónea de mi situación. Déjenme decirles que ahora tengo variadas formas de manejar la ansiedad y el estrés, desde los miles de puchos que me fumo hasta los 2.000 metros de natación que hago dos ve
ces por semana. A veces chucheo de lo lindo en el auto o canto a todo chancho si el taco me atora en demasía. Aprendí a dejarme fluir y decir ya chao, aunque ocasionalmente me bajen estos deseos irreprimibles y borre el bló o bote cosas o zamarree a alguien. No puedo meditar porque tengo déficit atencional. Podría gritar como me lo sugirieron, pero soy muy agudo y me da un poco de vergüenza; podría ir a Fantasilandia o esas cosas de adrenalina, pero me mareo en los columpios y subiendo a Farrellones, hasta el gómito, así que mejor que no; o bien podría hacerle al ansiolítico, pero francamente, si con los litros de cafeína que me tomo ando a uno por hora y cagao de sueño, asumo que con estas pastillitas (alprazolam, clonacepam, loracepam, atontacepam, noteleparamacepam, etc), simplemente andaría por los suelos arrastrándome igual que un caracol. Prefiero mis modos aprendidos.
b
En fin, aclarado todo.
Eso
B.
Pd: fotografías de de David Nebreda
Escrito y dirigido por Blefaroplastía tipín 10:12 p. m.
viernes, 24 de agosto de 2007
In_hóspito agosto.
Podría decirse que fue una mañana laboral más de agosto. El frío seguía marcando la pauta en esta gris ciudad saturada de invierno. Miles de personas en sus trabajos, haciendo de sus vidas una constante cadena de rutinas y pesares. Nadie sospechó al verme pasar de los terribles acontecimientos que estaban prontos a suceder. Cómo iba a ser, si después de la habitual ducha matinal, corresponde ponerse esa máscara socialmente aceptada de desagrado y preocupación. Como iba a ser si son 30, 40 e incluso más de 60 minutos de circular en confabulado silencio hasta esos productivos lugares en que te absorben la gracia natural que debiera surgir de ti. Cómo iba a ser , si ni yo mismo, con toda esa perceptividad que de la cual suelo jactarme fui capaz de darme cuenta de las sorpresas que el destino me iba a preparar.
Desde temprano todo se concilio para que sucediera. Una clase que no existió, compañeros que no llegaron, una secretaria que no aportó, una estufa que no se prendió, un trabajo a medio hacer, mil peleas de por medio ¿cómo no iba a suceder? Colapso que le dicen. La angustia o ansiedad, apoderándose de mi existencia como una atrevida ola de tsunami arrasando con las existencias y años de esfuerzo y trabajo de toda una comunidad. ¿Como no iba a suceder?
Solo, desgarbado, incapacitado, sin posibilidad de desahogo, eufórico de tanta contrariedad. ¿Cómo no iba a suceder?
Hace miles de años, sino millones, se creó nuestro sistema nervioso. Todos lo tienen, más o menos desarrollado, desde la mosca que disturbia nuestro comer o descansar hasta Einstein y su teoría de la relatividad. Todos somos esclavos de esa maraña de cables y sinapsis que definen nuestro reaccionar, actuar, pensar y sentir. ¿cómo no iba a suceder entonces?
Prendo el computador. Mi nuevo PC transportable. Siento la angustia en mi ser. La somatizo en mi corazón, en mi sangre fluyente, en mi piel y mis músculos.
Aparece el menú habitual. Tengo que avanzar en lo que se supone me hizo venir tan temprano en una ciudad tan colapsada de invierno, pesadumbrez y frío. No me han cumplido- pienso- ¿por qué debería yo hacerlo? Nadie me obliga. - Recapacito.
Me distraigo, sin saber que ya estoy fuera de mi control habitual. No busco lo que debiera buscar según mis obligaciones habituales. Llego a mi blog. No pienso y mando todo a la mierda. No sé como, pero me enfrento a la alternativa de suprimir y lo hago. Suprimo. Ya no tengo más bló. Respiro tranquilo y comienzo a trabajar. A las horas llegan mis compañeros. Ya no siento el corazón, mi sangre, ni mis músculos antes inertes, sociabilizo como si nada, avanzo en lo acordado, soy mi yo habitual. Produzco y progreso.
Es curioso como uno reacciona a las contrariedades. Es curioso como la gente lo hace. Antes, mucho antes, uno escapaba del diente de sable o atacaba, en grupo, al mastodonte. Ahora esos no existen. Son otros los peligros, pero el cuerpo está acondicionado y preparado, después de miles de años de adaptación, a correr o atacar. Entonces no es raro que sobredimensionemos y nos dejemos manipular por la parte más primitiva de nuestro cerebro. Existen mil formas de hacerlo o subsanar la ansiedad que se nos produce. En mis años más mozos, solucioné un par de veces el problema con un Tip Top o cartonero. Aun tengo las cicatrices, pequeñas y muy minimizables, pero grandes en significación. He aprendido y manejo distinto mi frustración, pero aún así catastrofizo. Y lo hice a través del bló. Nunca he tenido nada que borrar de lo que he escrito. Nada que alguien pueda sacarme en cara y hacerme sentir mal. Aún así, lo hecho, hecho está. A lo hecho, seno. No queda otra.
Es verdad que me siento un poco como Isabelle Huppert en “La Profesora de Piano”, pero que más da. Si después de todo es un juego.
JaJaJa. ¿de eso se trata todo? Se puede ser Thalia o alguien te mira. Es un juego y no más que eso. ¿o es algo más? Yo, ahora me lo cuestiono.
Eso
B.
Escrito y dirigido por Blefaroplastía tipín 2:49 a. m.


